Akiko Yano | Iroha ni Konpeitou (1977)
mayo 21st, 2012 § Dejar un comentario
Algunas cubiertas son memorables y otras no. Esta lo es. Akiko Yano se embutió en un mono de color naranja y levantó un delfín por detrás de la cabeza para la portada de su tercer disco, Iroha ni Konpeitou, publicado en 1977. Nació en 1953, y muy pronto demostró su talento como pianista… Pero dejemos esto para luego, está explicado en…
China y América Latina (“venas abiertas”)
mayo 12th, 2012 § Dejar un comentario
Las relaciones comerciales entre China y América Latina se remontan, al menos, a la época del Galeón de Manila. A pesar de ello, el puente entre los dos lados del Océano Pacífico ha sido siempre tenue. Aunque ahora las cosas comienzan a cambiar, y lo hacen al ritmo que impone la economía más veloz de todas las conocidas en la historia.
En apenas diez años, China ha penetrado los mercados latinoaméricanos, hasta convertirse en el segundo inversor del mundo en la región, sólo por detrás de Estados Unidos, y por delante de España, que últimamente se despeña en brazos de la Crisis.
España saldrá de su agujero, o eso se cree, dependiendo de cuándo lo haga el resto de Europa. Pero lo que es inevitable es el ascenso de Asia, y en particular el de China, en todos los países de Hispanoamérica, el Caribe y Brasil.
Los datos ofrecidos por un informe reciente del Banco Asiático de Desarrollo son los que cabía esperar: el comercio entre Asia y América Latina ha crecido a un ritmo superior al 20% anual desde el año 2000. En este tiempo, Asia se ha hecho con el 21% del intercambio comercial latinoamericano.
Hace un par de décadas el mundo miró con asombro el auge de los llamados “tigres” asiáticos: Corea del Sur, Taipei, Hong Kong, Singapur. Ahora la escala de crecimiento económico en Asia –con India y China al frente– se ha multiplicado de manera exponencial.
La mayor parte de este incremento se concentra en un puñado de países. En el lado asiático, el 90% del comercio con América Latina está en manos de China, Japón, Corea del Sur e India. En el lado americano, otros cuatro países (Brasil, México, Chile y Argentina) monopolizan el 80% del comercio con Asia.
Podría pensarse que los profundos cambios experimentados por ambos continentes en los últimos diez o quince años –cambios que tienen que ver con la existencia de un marco político suficientemente estable para el desarrollo económico continuo– han alterado la estructura tradicional de dichas relaciones. Pero no ha sido así: América Latina vende materias primas a China, a cambio de manufacturas.
(…)
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El caso de Sogo Ishii y el tema fantasma
mayo 11th, 2012 § Dejar un comentario
Durante mucho tiempo creí a Sogo Ishii cuando decía que, antes de convertirse en el mejor cronista cinematográfico del punk nipón, había sido un músico terrible. Luego me di de bruces con esta línea de bajo. Navegando en el barco ebrio de las quimeras musicales, inconscientemente, la subí a mi cuenta de Soundcloud. Pero, alas, como dicen los ingleses, todo esto fue hace más de un año.
Historia del rock chino
mayo 10th, 2012 § Dejar un comentario
Hay algo que no queda suficientemente acentuado en el estupendo libro Red Rock (la primera historia completa del rock ‘n’ roll en China) y es la escala diminuta del movimiento. En 1996, por ejemplo, se publicaron la friolera de seis discos de rock nacional chino, mejor conocido como yaogun, una cifra que serviría para relegar el tema a la categoría de anécdota. Esto sería cierto en cualquier país del mundo y lo es más todavía en el contexto del gigante asiático, esa fuente continua de estadísticas abrumadoras.
Lo cual no quiere decir que no sea una historia adecuada para explicar cómo China abrió las puertas de la muralla a la cultura popular occidental y, por ende, al resto de las furias del capitalismo moderno. Además, en los números está la clave del texto. El hecho de que en épocas tan recientes fuera tan difícil montar una banda de rock, grabar un disco o comprarlo, no hace sino subrayar las penurias que sufieron los fundadores del rock ‘n’ roll en mandarín. Esta no es tanto una historia del yaogun (que, por otro lado, maduró hace apenas unos años) como de la lucha de los yaoguners por entender cómo había que ser rock ‘n’ roll.
Por eso Jonathan Campbell, un canadiense que se mudó a Pekín en el año 2000 y permaneció allí como escritor y promotor y baterista durante toda una década, la llama “una marcha larga y extraña”. Es una historia de muchos principios, todos ellos mezclados y confusos; una historia escrita por alguien que vivió en contacto directo con algunos de sus protagonistas; una historia escrita casi desde el estómago del monstruo.
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Indorock (2 de 2)
mayo 4th, 2012 § Dejar un comentario
El proto-rock indonesio desembarcó en Europa en los años 50, poco después de la independencia de los Países Bajos, tras una larga historia de mestizaje cultural en Oceanía. La ciudad portuaria por la que entraban casi todos los inmigrantes indonesios en la metrópoli era La Haya, y esta sería también la insospechada cuna del indorock.
La Haya, aparte de sede del Gobierno, era una extensión de fábricas oxidadas y garitos subterráneos de dudosa reputación. En ellos se concentraba la primera generación de posguerra, tan ociosa y contestataria como hambrienta de cultura popular. Pero quienes más hicieron por extender la primera ola del rock ‘n’ roll en esta parte de Europa no fueron los hijos rebeldes de las clases medias holandesas sino, precisamente, un puñado de músicos de tez morena y exóticos acentos, venidos casi todos de las antiguas colonias.
El movimiento indorock contó con decenas de representantes, que publicaron discos con mayor o menor éxito, y que se aprovecharon de la cercanía de Hamburgo. En aquella época, no era difícil cruzar la frontera y obtener un contrato para tocar en vivo durante un par de semanas en esta ciudad portuaria de la República Federal Alemana. En Hamburgo, pues, pasaron temporadas casi todos los conjuntos indorock. Algunos, por ejemplo The Fire Devils, compartieron escenario con los primeros Beatles, que habían llegado desde Liverpool, todavía sin Ringo y aún calzando botas de cowboy. Se dice que el joven John Lennon escuchaba indorock con respeto y admiración, consciente de la veteranía de sus artífices.
A mediados de los años sesenta, cuando aún andaba buscando su mejor sonido, Jimi Hendrix también hablaría maravillas del indorock. Andy Tielman tocaba la guitarra con los dientes mucho antes de que lo hiciera el genio americano. Su grupo, Tielman Brothers, es quizá el más representativo del indorock, y el que alcanzó mayores cotas de popularidad en Europa entre 1955 y 1965.
La historia de Tielman Brothers comienza bajo el nombre de Timor Rhythm Brothers, en las remotas islas de Oceanía y en la también remota fecha de 1945. Era una banda infantil (cuatro hermanos y una hermana) dedicada a tocar una especie de keroncong, el estilo creado gracias a la importación de guitarras portuguesas y ukeleles hawaianos, pero con guiños al blues y al swing de última generación. Por su originalidad y destreza, estos chavales alcanzarían mucha fama en su país: hicieron giras por Bali y Sumatra e incluso llegaron a tocar delante del primerr presidente de la república, el despótico Sukarno.
En 1948 sonó en la radio indonesia una grabación de “Guitar Boogie”, el multimillonario éxito de Arthur Smith, que los hermanos Tielman no tardaron en emular, y que sería en efecto su primera incursión en los simples y directos ritmos del rock ‘n’ roll. Así que cuando pasaron la aduana de Holanda, en 1957, mientras la juventud europea se lanzaba a imitar a Elvis con toda la urgencia de la novedad y la moda, los ahora conocidos como Tielman Brothers (a partir de entonces un cuarteto masculino) tenían ya casi una década de experiencia en el asunto.
Su gran oportunidad llegó en 1958, al recibir una invitación para tocar en directo en la Exposición Universal de Bruselas. Sobre el escenario, estos cuatro músicos de apariencia tropical hiceron gala de su pericia con los instrumentos de cuerda, y dejaron al público boquiabierto con un caótico despliegue de posturas irreverentes: se arrojaron al suelo, escalaron el contrabajo, y tocaron la guitarra con los dientes y por detrás de la cabeza. En fin, no sólo fueron pioneros en la práctica sonora del rock ‘n’ roll, sino que también lo fueron en su representación escénica.
A partir de 1958 los Tielman Brothers firmaron contratos discográficos con sellos locales y extranjeros, hicieron giras por toda Europa y abrieron las compuertas del éxito a una ola de bandas de rock llegada desde el otro lado del mundo: The Javalins, Crazy Rockers, The Hurricane Rollers y un largo etcétera que, más allá de lo puramente anecdótico, componen una escena musical completa.
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Bugseed | Flipping Formats
mayo 4th, 2012 § Dejar un comentario
http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=1422105825/bgcol=FFFFFF/linkcol=4285BB/size=venti/ No me he explayado mucho en el blog últimamente y lo siento. Aún sigo enredado en mis labores. Sólo quiero compartir lo que llevo escuchando todo el día. El productor tokiota Bugseed, visitante habitual de Soundcloud y otras nubes, nos regala (por 500 yenes de nada) esta serie de beats medio ibicencos. Son medio ibicencos, ¿no? No sé.
Indorock (1 de 2)
abril 24th, 2012 § Dejar un comentario
Entre los estilos musicales más improbables de la historia se encuentra el llamado indorock, es decir, el rock ‘n’ roll practicado por holandeses de origen indonesio. Lo mejor de todo, lo más improbable, es que el indorock fue pionero del movimiento rock en Europa, y que hasta los Beatles y Jimi Hendrix aprendieron de él. Y también aterrizó en España, donde se empapó de rancio folklore sesentero y donde ―sí― flirteó con las mismísimas Rocío Durcal y Concha Velasco.
La historia empieza en Asia, hace quinientos años. Fueron los portugueses quienes exportaron al Pacífico la tradición musical occidental. En la cultura popular de Indonesia, antes de que los holandeses tomaran el relevo, se había creado un estilo colonial mestizo, una mezcla de fado y melodías nativas, basado en el sonido melancólico de la guitarrilla lusa de cuatro cuerdas o cavaquinho. Dicho estilo dio en llamarse keroncong, una onomatopeya del ruido producido por los acordes: “crong, crong, crong”.
A finales del siglo XIX un nuevo grupo de viajeros portugueses desembarcó en Hawái. Como tres siglos antes, el cavaquinho era parte de su equipaje: “Isleños de Madeira llegaron recientemente y hacen las delicias de la gente con sus conciertos nocturnos”, decía un periódico local en 1879. En la tierra del surf y los collares de flores, el nuevo instrumento fue adoptado y adaptado con facilidad, hasta convertirse en el bien conocido ukelele. El éxito del ukelele en Polinesia fue instantáneo, y en Indonesia en particular no tardó en sustituir al viejo cavaquinho como columna vertebral del keroncong. A partir de entonces, el keroncong sonaría un poco a música hawáiana.
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La ciudad crece y la vivienda mejora (en general)
abril 8th, 2012 § Dejar un comentario

Isla de Antigua, 1914
Por primera vez en la historia de la humanidad, hay más gente viviendo en ciudades que en el campo. Si tomamos cada continente por separado, esto será también cierto –incluso en África y Asia– en el año 2030.
La tendencia mundial a la urbanización es bien conocida, y se considera como un proceso más o menos irreversible desde hace por lo menos ciento cincuenta años. De hecho, el ritmo de urbanización mundial era más rápido hace varias décadas y a mediados del siglo XX alcanzó su momento más álgido. Hacia 1950, 3 de cada 10 personas vivían en ciudades.
Lo que preocupa ahora es cómo hacer que esa mayoría tenga acceso a los servicios y oportunidades que les llevaron a mudarse a la cosmópolis: desde el agua potable en casa hasta la posibilidad de ir a la universidad. Así lo explica un informe reciente de las Naciones Unidas.
Uno de los efectos más conocidos de las migraciones masivas a ciudades es la formación de barrios espontáneos carentes de infrastructuras básicas. La favela brasileña es el mejor ejemplo, pero no el único. Entre 2000 y 2010, según las Naciones Unidas, 227 millones de personas abandonaron la miseria suburbana, y comenzaron a vivir en condiciones dignas.
El mayor avance tuvo lugar en Asia, donde 172 millones de personas dejaron la probreza extrema, al menos en lo que al estado de su vivienda se refiere. Dentro del continente asiático, como era de esperar, India y China han conseguido los mayores avances. Les siguen Indonesia y Vietnam.
En África también ha habido mejoras en este aspecto, aunque el progreso ha tenido lugar sobre todo en el norte del continente. En países como Egipto, Túnez y Marruecos, casi 9 millones de personas pasaron a vivir en barrios integrados en el ritmo “normal” de las ciudades entre 2000 y 2010.
En América Latina, 30 millones de personas dejaron atrás la favela en el mismo periodo.
Si tomamos a los países en vías de desarrollo, sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer: de los 58 millones de personas que anualmente se mudan a la ciudad, unos 6 millones terminan en barrios informales.
Una alta proporción de los inmigrantes que llegan a las urbes del mundo globalizado sufren de una “triple condena”: además de ser pobres, pertenecen a minorías étnicas y/o son mujeres. Estos son los sectores de la población que menos oportunidades tendrán de llegar a una situación ecónomica y vital próxima a la clase media.
India, China, Nigeria, Indonesia y Estados Unidos (en este orden) son los países del mundo cuyas ciudades crecerán más en las próximas décadas. Y todo parece indicar que la mejora en las condiciones de vida se corresponderá con el ritmo de crecimiento urbano. Es decir, la clase media ganará terreno a la pobreza de forma progresiva en todo el mundo.
No obstante, existen casos extremos: en Bangladesh, por ejemplo, el 71 por ciento de las viviendas urbanas carecen de infrastructura y servicios mínimos. Hay, también, muchas dudas acerca de la estabilidad política en diferentes regiones. Igualmente, una catástrofe natural o una crisis económica pueden torcer la curva de crecimiento de cualquier país.
Tampoco hay que ser ingenuo y pensar que el progreso erradicará los barrios de chabolas. Es más, estos suelen estar aislados de la ciudad a la que pertenecen: la gente los evita y evita pensar en ellos. Su marginalidad sólo contribuye a que perduren en el tiempo.
Este artículo no fue publicado en ningún otro medio.
yEAN | 11010
abril 6th, 2012 § Dejar un comentario
Japón sigue produciendo miles de bandas que tocan la guitarra como si el rock and roll no estuviera muerto. Muchas de ellas son demasiado sentimentales y demasiado juveniles para mi vicioso gusto y mi avanzada edad, aunque todas tienen el mérito de rendir culto a las seis cuerdas. Lo que a veces marca la diferencia entre una y otra es el trabajo instrumental, es decir, la técnica o la originalidad.
¿Moda nazi en Tailandia?
marzo 30th, 2012 § Dejar un comentario

Imagen de Tibor Krausz/CNNGO
No es raro pasear por los inmensos mercados de Bangkok o Chiang Mai y darse de bruces con el llamado Ronald McHitler, un popular híbrido del líder nazi y el payaso de McDonalds, estampado en miles de camisetas y en otros objetos decorativos.
La parafernalia nazi emerge por entre el ejército de souvenirs que se ofrece al público interesado en algunos puestos callejeros. No sólo eso: también hay tiendas de moda, donde compran los veinteañeros más “modernos”, que venden prendas inspiradas en los símbolos del Tercer Reich.
Los extranjeros (sobre todo europeos y estadounidenses) no pueden esconder el horror o la sorpresa que produce tal descubrimiento. La prensa occidental también se lleva las manos a la cabeza de cuando en cuando.
Hace un año circularon por Internet las fotos de un desfile juvenil en el que, sobre un fondo de esvásticas, en plena calle, todo el mundo iba vestido de “stormtrooper” o con el uniforme negro de las SS. Las instantáneas dieron la vuelta al mundo y dejaron al ciberespacio estupefacto.
El último escándalo lo causó hace algunas semanas una serie de fotos con el citado Ronald McHitler como protagonista.
La pregunta es por qué. Se dice con frecuencia que los horrores del nacional socialismo alemán son relativos, y que Hitler no dejó una cicatriz psicológica en Asia comparable a la que recorre Europa de punta a punta.
También se ha dicho que no es un fenómeno exclusivamente asiático: en Europa la imagen de Hitler ―antes que en ningún otro lugar del mundo― se ha usado en camisetas y cazadoras con el solo propósito de causar consternación entre la ciudadanía respetable. La prueba más evidente es el movimiento punk.
Además de esto, quienes tratan de explicar la cuestión afirman que Occidente inventó la cultura pop, y que la moda nazi no es más que una expresión asiática de la misma: otra broma en un mundo cuyo eje cultural es la ironía.
En Europa, cada verano, se venden miles de camisetas con la hoz y el martillo sobre un fondo rojo, o con el sonriente rostro de Joseph Stalin. Mao Tse Tung es también un motivo de alegría pop entre la inconsciente juventud occidental.
No es raro pasear por los inmensos mercados de Bangkok o Chiang Mai y darse de bruces con el llamado Ronald McHitler, un popular híbrido del líder nazi y el payaso de McDonalds, estampado en miles de camisetas y en otros objetos decorativos.
La parafernalia nazi emerge por entre el ejército de souvenirs que se ofrece al público interesado en algunos puestos callejeros. No sólo eso: también hay tiendas de moda, donde compran los veinteañeros más “modernos”, que venden prendas inspiradas en los símbolos del Tercer Reich.
Los extranjeros (sobre todo europeos y estadounidenses) no pueden esconder el horror o la sorpresa que produce tal descubrimiento. La prensa occidental también se lleva las manos a la cabeza de cuando en cuando.
Hace un año circularon por Internet las fotos de un desfile juvenil en el que, sobre un fondo de esvásticas, en plena calle, todo el mundo iba vestido de “stormtrooper” o con el uniforme negro de las SS. Las instantáneas dieron la vuelta al mundo y dejaron al ciberespacio estupefacto.
El último escándalo lo causó hace algunas semanas una serie de fotos con el citado Ronald McHitler como protagonista.
La pregunta es por qué. Se dice con frecuencia que los horrores del nacional socialismo alemán son relativos, y que Hitler no dejó una cicatriz psicológica en Asia comparable a la que recorre Europa de punta a punta.
También se ha dicho que no es un fenómeno exclusivamente asiático: en Europa la imagen de Hitler ―antes que en ningún otro lugar del mundo― se ha usado en camisetas y cazadoras con el solo propósito de causar consternación entre la ciudadanía respetable. La prueba más evidente es el movimiento punk.
Además de esto, quienes tratan de explicar la cuestión afirman que Occidente inventó la cultura pop, y que la moda nazi no es más que una expresión asiática de la misma: otra broma en un mundo cuyo eje cultural es la ironía.
En Europa, cada verano, se venden miles de camisetas con la hoz y el martillo sobre un fondo rojo, o con el sonriente rostro de Joseph Stalin. Mao Tse Tung es también un motivo de alegría pop entre la inconsciente juventud occidental.
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